Domingo, 23 Jul 2017
El Tratado de Lisboa PDF Imprimir E-mail
Jueves, 25 de Junio de 2009 12:35

 

Novedades que incorpora el Tratado de Lisboa, en relación con la participación de los Parlamentos Regionales.

El 13 de diciembre de 2007 los dirigentes de la UE firmaron el Tratado de Lisboa, último paso en el proceso de adecuación jurídico e institucional de la UE a las nuevas necesidades de la Europa ampliada. Las negociaciones para lograr esta reforma de la UE se han venido desarrollando desde el año 2001 con el fallido intento de creación de una Constitución Europea. El Tratado se firmó en Lisboa (dado que Portugal ostentaba la Presidencia del Consejo de la UE a la sazon), y habría sido ratificado por todos los Estados miembro para finales de 2008, a tiempo para las Elecciones al Parlamento Europeo de 2009. Sin embargo, el rechazo del electorado irlandés al Tratado el 12 de junio 2008 creado incertidumbre, si bien en la actualidad la previsión es que Irlanda apruebe el Tratado en referéndum en breve, completando total ratificación por los Estados Miembros. El título formal del texto es Tratado de Lisboa por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.

Uno de los objetivos marcados por el Tratado de Lisboa es conseguir una Europa más cercana a los ciudadanos y con mayor transparencia. Para ello, el Parlamento Europeo consigue mayor protagonismo a través de nuevas competencias sobre legislación, presupuesto y acuerdos internacionales.

Los Parlamentos nacionales también toman un papel más fuerte mediante un nuevo mecanismo para controlar que la Unión actúe exclusivamente cuando la intervención a nivel de la UE resulte más eficaz (subsidiariedad) y dando un papel mucho más participativo a los ciudadanos. Al mismo tiempo, se define una clasificación de competencias más precisa entre estos organismos, y se plantea explícitamente por primera vez la posibilidad de que un Estado miembro se retire de la Unión, a pesar de que también se remarca la solidaridad entre los estados miembros y la Unión en casos de ataques terroristas, catástrofes naturales o de origen humano.

Este Tratado de Lisboa adopta métodos de trabajo y votación simplificados, instituciones modernas y adaptadas a la nueva situación de la Unión Europea, y mejora la capacidad de la UE para abordar cuestiones que hoy día son prioritarias para la Unión y sus ciudadanos en campos como la justicia, la libertad o la seguridad.

El desarrollo de la Política Europea de Seguridad y Defensa se hará conservando un sistema especial de toma de decisiones, garantizando una mejor protección a sus ciudadanos, y se prioriza con rango de Derecho primario a la Carta de los Derechos Fundamentales, conservando los derechos ya existentes e introduciendo otros nuevos. Concretamente, a destacar es la consolidación de la libertad política, económica y social de los ciudadanos europeos.

Gracias al Tratado de Lisboa, Europa se podrá situar en un papel más visible en la escena internacional, respetando los intereses particulares de los Estados miembros en el marco de las relaciones exteriores, pero fortificando su poder de negociación. El Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (también Vicepresidente de la Comisión) será el encargado de dar mayor peso y visibilidad a la actuación exterior de la UE.

Con todas estas medidas, el Tratado de Lisboa pretende crear una Europa más democrática, transparente y eficaz, y potenciando derechos y valores, la libertad, la solidaridad y la seguridad.

¿Cómo afecta el Tratado de Lisboa a las regiones?

Los grandes avances que supone el Tratado de Lisboa para las regiones, comunidades autónomas y corporaciones territoriales municipales los podemos resumir en los siguientes:

    * El reconocimiento de la autoadministración regional y local.

    * La ampliación del principio de subsidiariedad bajo la inclusión de las corporaciones territoriales regionales y locales.

    * La mejor delimitación de competencias.

    * El sistema de alerta previa respecto al control de la subsidiariedad.

    * El reconocimiento de los parlamentos regionales con competencias legislativas en el Protocolo de Subsidiariedad.

    * El derecho de presentar recurso por parte del Comité de las Regiones en caso de violación contra el principio de subsidiariedad.

Así pues, la firma de este Tratado supone tanto una mayor cooperación de la Unión Europea con los parlamentos nacionales y regionales, como un aumento de la participación ciudadana a nivel de toma de decisiones europea.

Se destaca la participación de los parlamentos regionales en el control de la subsidiariedad en la Unión Europea, sobre todo con el sistema de alerta previa de facto y a través de la creación de una red de subsidiariedad por parte del Comité de las Regiones.